Mayo 24, 2008...11:53 am

Algunos apuntes sobre el Cine Latinoamericano

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TIEMPOS MEJORES
Creative Commons License photo credit: Camilo Fernandez-Otalora

Al hablar de cine latinoamericano, necesariamente tenemos que hacer referencia a aquellos países que poseen las industrias más desarrolladas como México, Argentina, Cuba y Brasil; pues, históricamente, su nivel de producción audiovisual difícilmente sería comparable con el resto de países de la región. Sin embargo, y a pesar de que estos países tienen una cultura cinematográfica importante, el tamaño de su mercado interno todavía no es suficiente para costear la producción de obras de mayor envergadura.

En este contexto, la alternativa lógica sería generar producciones que, a través de un eficaz proceso de distribución, puedan ser “exportadas” al resto del mundo, y así generar un rendimiento que, a su vez, permita la inversión en nuevas producciones. Esta suerte de “círculo virtuoso” permitiría la expansión de la industria cinematográfica de la cual se desprenderían efectos colaterales positivos como la apertura de nuevos institutos cinematográficos y una profesionalización gradual de los cineastas.

Sin embargo, las condiciones para cumplir la estrategia mencionada se presentan adversas considerando la fortísima presencia que tienen las películas estadounidenses en América Latina que, según últimos datos, alcanzaría al 90% de todas las proyecciones. Por supuesto este no es un fenómeno reciente, desde los años sesenta la cuota de películas estadounidenses en los cines latinoamericanos se ha mantenido en continuo crecimiento, ayudada además por la despreocupación de los Estados por promover políticas de fomento del cine nacional que consideren también instancias como la distribución y exhibición, tanto interna como en el exterior.

A pesar de no contar con las mejores condiciones, todavía se hace cine en América Latina y, más bien, el problema es más de cantidad que de calidad. Ante esto, los cineastas de la región han encontrado en las coproducciones (especialmente con EEUU y Europa) el mecanismo idóneo para financiar y exhibir sus obras fuera del continente, gracias al soporte promocional y de distribución que genera el tener como “socio” a un país con una industria fílmica más desarrollada.

Por otra parte, la coproducción no es la solución definitiva. Y las estadísticas revelan que para el caso Latinoamericano, este tipo de relación únicamente se ha podido estrechar con España, país que concentra aproximadamente el 67 por ciento de los espectadores totales del cine latinoamericano en Europa. La razón es evidente: existe el mismo idioma y lazos culturales comunes; además que en los últimos años existe una emergente demanda por ver el cine latinoamericano en España debido a la numerosa colonia migrante residente en este país .

Con estos antecedentes, surgen varias preguntas ¿qué hacer para que Latinoamérica produzca más cine? ¿Cómo incrementar su participación en las carteleras del resto del mundo? ¿Cómo desprenderse de la dependencia del cine americano? Las respuestas pueden ser obvias: impulsar desde el Estado planes de apoyo para la cinematografía nacional, establecer limitaciones y cuotas de pantalla, fomentar una cultura cinematográfica desde las aulas de clase, etc.

En mi opinión, además de las propuestas descritas, debería darse un cambio de enfoque temático en el cine latinoamericano. La historia de cinematográfica latinoamericana está cargada de producciones sobre temas sociales y políticos en los que intervienen contextos de crisis y transformación. Por supuesto, muchas de estas producciones han logrado importantes menciones y galardones en varios festivales alrededor del mundo, pero asimismo muchas de ellas ni siquiera han podido recaudar lo invertido. Este tipo de películas, como está ampliamente comprobado, no son las que llevan espectadores a las salas.

Algunos cineastas –que han apostado por vivir del cine- han sido conscientes de esta realidad, por lo que se han arriesgado a competir vis a vis en un género hegemónico de los estadounidenses: el entretenimiento light; que además es el preferido por el público. El resultado en muchos casos ha sido favorable, y estas películas han compartido con las megas producciones los primeros lugares en los rankings de espectadores. Es comprensible, pues tales películas utilizan el recurso de retratar la identidad de los ciudadanos, haciendo que los espectadores en no menos de una ocasión se sientan identificados con uno u otro personaje de la obra, empero, ¿qué tan ventajoso puede ser crear obras con demasiado sabor local si la intención es penetrar en nuevos mercados? Pues a menos que tal producción realmente sea excepcional y haya tenido un importante éxito en festivales, difícilmente tendrá una demanda masiva en el mercado internacional.

Por otra parte, el tema tampoco va por eliminar los temas nacionales, sociales, históricos o culturales de la agenda cinematográfica latinoamericana, y entregarse por completo a la búsqueda del mercado. El cine social desarrollado hasta el momento, además de convertirse en un archivo adicional dentro del registro histórico de de los países, es un recurso idóneo para dar a conocer y educar sobre la región; más aún ahora que los jóvenes nacen dentro de una cultura eminentemente audiovisual. Además, los galardones y las críticas recibidas en festivales y medios de comunicación alrededor del mundo ratifican la enorme creatividad de los cineastas latinoamericanos al momento de trabajar sobre la riqueza cultural de sus países.

La propuesta de cambiar el paradigma vigente, hacia una producción de cine de entretenimiento, masivo, global es una alternativa válida para fomentar la industrialización de este arte en Latinoamérica y, de una vez por todas, terminar con el recurrente caso de crear una obra y no estar a la expectativa de lograr un mínimo de recaudación que permita, al menos, cubrir los costos de inversión.

5 comentarios

  • Cabe apuntar que además de los vínculos culturales, idioma, etc, que España mantiene con Latinoamérica; el aporte que ofrece en co-producciones cinematográficas es allto, con cadenas como TVE, Antena 3 y Telecinco… tan solo comparable con las que realiza la francesa tv5

  • Gracias por la acotación !, incluso España coproduce el 39 % de total de películas realizadas bajo esta modalidad en Am. Lat.

  • Lo de la temática es cierto. El cinde de lumpen que se ofrece aburre, y en vez de denunciar los problemas, hace una visión costumbrista de la violencia.

  • Luego de haber tomado y aprobado el módulo de cine mejor no digo nada. Coincido en mucho, el cine latino es un cliche, si. Cómo invertir y atraer inversión para producir clishes… difícil.

  • Creo que el cine latinoamericano es el cine comercial de hoy y mañana. La gente ya está un poco cansada de las histórias hollywood, y hoy hay una tendencia a mirar cine de India, sí, Bollywood. Muy rentable. Las histórias latinoamericanas son igual de interesantes. El apoyo debe salir diréctamente del gobierno, y como dice en la entrada hay que crear cultura cinéfila desde las aulas de clase. Ojalá Tania se deje de cosas y proponga algo mejor en la asamblea.


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