Agosto 4, 2008...2:29 am

"…ciudadanos del mundo…"

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En 1825, el escritor mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi -pionero de la novela latinoamericana- en su obra Conversaciones de El Payo y el Sacristán planteaba una serie de preguntas que, al menos, llaman la atención: “¿por qué no han de ser ciudadanos todos los extranjeros? ¿No es el hombre ciudadano del mundo? ¿Pues para qué son esas distinciones odiosas?”

Las respuestas a las interrogantes se plasman más adelante en el texto en un proyecto de Constitución política de una República imaginaria, cuyo primer artículo reza “son ciudadanos todos los hombres que sean útiles de cualquier modo a la República, sean de la nación que fuesen”.

Al leer estas líneas, inspiradas en el contexto político y social del naciente México de la post independencia, creeríamos que fueron escritas para nuestra época, para nuestro año y para nuestra sociedad. Recientemente el Parlamento Europeo aprobó la polémica Directiva de Retorno que habilita la detención de inmigrantes “sin papeles”, hasta por 18 meses, con una mera orden administrativa. Asimismo, los dos aspirantes a la Casa Blanca se han comprometido en realizar una “reforma migratoria”, resultado de los pactos con los sindicatos en el caso de los demócratas, así como por los compromisos con los extremistas anti-migrantes que forman en el bando republicano.

Esta tendencia anti-migratoria coincide con el auge de los gobiernos conservadores en Europa que, ayudados por los mass-media, se han encargado de crear una percepción negativa y generalizada en torno al migrante. Sin embargo, poco se hace por difundir el aporte positivo de la inmigración en los países desarrollados: mano de obra cualificada a bajo costo, soporte del estado de bienestar a través de los impuestos, ocupación de plazas descartadas por los trabajadores locales o, simplemente, la incidencia directa de su trabajo en los indicadores de crecimiento económico.

Incluso, en ningún momento se valora el enriquecimiento cultural que conlleva recibir personas procedentes de otros países, a partir de promover la tolerancia y el respeto a formas diferentes de vida. Más bien, en respuesta a las integraciones regionales y a la globalización, se han acentuado los nacionalismos fanáticos e intolerantes de los que se han desprendido actitudes xenófobas y racistas. Las recurrentes agresiones a ecuatorianos en España o las persecuciones a los gitanos en Italia son los ejemplos que primero llegan a la mente.

Durante el Imperio Romano, los filósofos estoicos sostenían que “el sabio ideal es aquél que vive conforme a la razón, está libre de pasiones y se considera ciudadano del mundo”. A inicios del siglo XXI, cuando se pensaría que la sociedad ha evolucionado y que gracias a la tecnología las fronteras se han disuelto, emergen políticas regresivas que atentan contra los derechos de la menor minoría existente: el individuo.

¿Por qué no han de ser ciudadanos todos los extranjeros? ¿No es el hombre ciudadano del mundo? Las preguntas siguen vigentes.

4 comentarios

  • Partiendo de la frase: “el sabio ideal es aquél que vive conforme a la razón, está libre de pasiones y se considera ciudadano del mundo”, me atrevo a decir que el Xenofobico es basicamente lo contrario.

    Una persona inconforme, irracional, llena de pasiones injustificables y rodeada de inmerecidos privilegios, carente de empatia para aquel que con esfuerzo y trabajo duro deja atras sus raices para buscar un mejor futuro, y que al no poder enteder la realidad (ya sea por falta de educacion o falta de interes) opta por el camino mas facil y absurdo, el temor. Un temor que se convierte en justificacion, una justificacion que se conviierte en odio, un odio que se convierte en credo e ideologia y una ideologia que se convierte en verdad a los ojos de aquel que sin entender el mundo, se enorgullece de ser “Ciudadadano”.

    Y es por eso que actualmente el sabio mira como se cae el mundo a pedazos, entre euros y mac menus, llevandose consigo no solo ilusiones y esperanzas, sino tambien la poca humanidad que nos queda.

    Como ya lo dijo alguna vez mi querido abuelo. Todos somos extranjeros en alguna parte.

  • Yo que soy medio adicta a las redes sociales y grupos de noticias, he visto en sitios como Menéame, donde muchos usuarios son españoles, opiniones muy agresivas contra los migrantes ecuatorianos. Si un latino escribe algo con una falta de ortografía le contestan cosas como “aprende a escribir o aguántate las palizas en el metro”. Cuando salió la noticia de la chica que fue golpeada recién, los comentarios decían “en vez de estar quejándose que hagan algo en su país para que no tenga que migrar al nuestro”. Y así por el orden. La cuestión de los derechos humanos todavía no es comprendida de forma integral, como principios universales, como bases que no pueden dejar de respetarse ni bajo las más extremas circunstancias.

  • Gracias por el comentario. Qué tan grave será lo que comentas, que en menéame pone en un lugar muy visible: “comentarios xenófobos, racistas o difamatorios causarán la anulación de la cuenta”

  • Felicitaciones por tu blog. Quiero invitarte a conocer el mío: http://ecuadorsincensura.blogspot.com Tu participación y comentarios serán bienvenidos. Me gusta tu forma de ver las cosas, y valoraría mucho tus comentarios.

    Saludos

    Juan Montalvo


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